Autores: Margarete Granda / Carsten Oppitz / Florian Hebel
El invierno es un tiempo muy duro para la gente que vive en Múnich. Como las
temperaturas suelen ser muy bajas y los días cortísimos, los turistas de los
países mediterráneos sufren más que los de Escandinavia y Rusia. Por eso nos
parece adecuado darles unos consejos para que sepan cómo sobrevivir el invierno
en Múnich.
Lo mejor es mirar a los indígenas e imitar sus comportamientos. Ellos tienen
una táctica especial que les permite sobrevivir el invierno muniqués sin
hacerse mayor daño. Dividen el invierno en dos partes:
En la primera parte hacen todo para adquirir una capa de grasa que les proteja
contra el frío y además los alimenta con hormonas de felicidad. Hay diferentes
actividades recomendables. Se puede visitar los famosos mercadillos de navidad,
donde una música muy cursi seduce a los visitantes para comer toneladas de
pastas y pasteles navideños que son verdaderas bombas de calorías. Además se
suele beber un líquido diabólico que se llama 'Glühwein' y consiste en vino
barato pero caliente con un montón de azúcar. Después de este ejercicio
normalmente la gente se queda sin voluntad y sigue comiendo sin ningún problema
en un restaurante típico: Aquí los bavaros disfrutan de un asado de cerdo con
bolas de pan o patata (los famosos 'Knödel'); una comida que fue inventada para
los obreros en las canteras. Otra forma para engordar efectivamente se desarolló
durante la segunda parte del siglo XX: No moverse, quedarse en casa enfrente de
la televisión y devorar toneladas de chips con litros de Augustiner Edelstoff.
Con el cambio del año empieza la segunda parte del invierno: es el tiempo de
adelgazar para poder ser visto desnudo al lado del río Isar en verano. Ese
cambio de paradigma se nota cuando las casetas del mercado de Navidad
desaparecen de la noche a la mañana. De repente los indígenas se divierten
patinando sobre el hielo de los canales y lagos en los parques de la ciudad. Se
les ve arrastrar intensamente los trineos con niños gordos a las pequeñas
colinas del Parque Olímpico y del Jardín Inglés. Otros héroes hacen agujeros
en el hielo de la piscina de Dante y nadan con movimientos hécticos y abruptos
bajo un cielo de estrellas.
Copiando los comportamientos de los indígenas se sobrevive el invierno
normalmente sin mayor daño. Pero tengan cuidado: Como muchos de los bávaros
olvidan la segunda parte resultan unos especímenes muy interesantes….